Salud sexual

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la salud sexual como “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.  A día de hoy a muchas de nosotros nos puede parecer que estos requisitos no tienen nada de curioso, pero la realidad es que muchas personas siguen viviendo una sexualidad limitada, insegura, coaccionada, oculta; y no me refiero a gente de otros países, sino simplemente en nuestra sociedad, en España en el 2016.5291036849_0b24399d93_oEn las consultas de sexología vemos continuamente personas que viven con una gran insatisfacción su sexualidad, debido a una falta de comunicación consigo mismas y también con sus parejas sexuales. La razón es el aprendizaje erróneo de lo que debe ser la sexualidad. Todavía mucha gente no se permite disfrutar del sexo por los muchos mitos que existen sobre el papel que deben desarrollar en una relación sexual, desconocimiento de lo que debe de pasar a nivel biológico y mucho visionado de películas que nos muestran una sexualidad inexacta (orgasmos simultáneos, excitación inmediata o cuerpos aniñados libres de arrugas u olores). Otra causa para no disfrutar del sexo plenamente es la falta de sinceridad por miedo a hacer daño a nuestra pareja sexual al mostrar nuestros deseos o apetencias sexuales

¿Y qué se puede hacer para mejorar nuestra sexualidad?

Da igual qué sea lo que te preocupa sobre tu vida sexual, bien sea la inexistencia de orgasmo o la insatisfacción sobre los mismos porque no se asemejen a lo que esperas; la dificultad para mantener las erecciones; la “rapidez” para eyacular; la inapetencia sexual; o, por último, el dolor a la hora de mantener relaciones coitales. Para todas ellas, habiendo descartado cualquier causa biológica, hay unas pautas comunes que ayudarán a que vivas la sexualidad más libremente. La mejor opción que tenemos es disfrutar una terapia sexual. Y sí, uso el verbo disfrutar, porque la terapia sexual ayuda a derribar miedos, conocer más sobre ti, saber comunicarlo, aprender nuevas técnicas sexuales, saber estar en el momento y aprender a vivir libremente tu placer. Así que, sí, uso el verbo disfrutar porque es el que mejor representa la terapia sexual.

Las claves para aprender a mejorar nuestra vida sexual

La terapia tiene unos puntos comunes que son necesarios para aprender a desarrollar una vida sexual equilibrada y plena:

  • Descubrir que la sexualidad no es algo innato sino aprendido, así que, por lo tanto, si nos interesamos por potenciarla lo conseguiremos.
  • El tiempo es muy importante. Igual que para ser expertos en otras actividades e intereses necesitamos tiempo, para serlo en nuestra vida sexual también.
  • Es importante conocernos a nosotros mismos para poder decirles a otras personas lo que nos gusta. Si no sabes lo que te hace disfrutar individualmente es muy difícil que lo hagas en pareja.
  • Dejar mitos en la mesilla de noche. Piensa en lo que te hace dudar, cohibirte, enfadarte, descentrarte…para deshacerte de ello. Es el primer paso para liberarte.
  • No pienses en lo que les gusta a los demás, pero sí en lo que te apetece a ti. Hay que desarrollar una actitud “egoísta” para gozar con el sexo. Eso no quiere decir que dejes de compartir el placer, pero sí a centrarte más en el tuyo.
  • Deja los problemas de lado. Si estás en el sexo estás al 100%, pero no puedes tratar de resolver cosas de tu día a día mientras intentas sentir placer.
  • El coito no es la única práctica. Hay muchísimas técnicas sexuales que os sorprendería descubrir cuanto os pueden satisfacer.
  • Por último, es muy importante que tengáis en cuenta que si queréis tener una vida sexual satisfactoria; el objetivo no tiene que ser el orgasmo o la eyaculación sino el placer del sexo en sí.

¡Espero que os haya gustado!