Constancia

3 claves para ser constantes y no perder la motivación

La constancia está al alcance de todos hoy día, únicamente hay que practicarla día a día. Insistir y ser perseverante son actitudes necesarias para llevarla a cabo y no fallar en el intento. ¿Cuánto esfuerzo estás dispuesto a realizar para lograr aquello que quieres conseguir?

Gracias a la constancia aprendemos a crear hábitos. Es una arma muy poderosa para atraer el éxito a nuestras vidas en todos los ámbitos, tanto laborales como personales.

No te recrimines a ti mismo en el futuro por no haber logrado tus metas. Estás a tiempo de decidir y subirte a las oportunidades que se te presentan.

Duro es el camino pero la recompensa es muy gratificante. Se van a presentar distracciones e inconvenientes durante el proceso, por lo que es fácil abandonar en algún momento.

Aquí estoy para ayudarte. Primero hazte la pregunta: ¿Qué quiero y hacia dónde quiero llegar en la vida?. Tenemos que definir claramente el propósito, objetivo y meta, ponerle fecha y aportar el esfuerzo necesario.

Olvídate de conseguir resultados inmediatamente. Es un error en el que caemos con frecuencia, y si no fijate en los mejores ejemplos de constancia que te da la vida, como puede ser el tiempo de gestación de un bebe.

La sociedad te pone en bandeja pensar de esa forma ya que todo está al alcance con un solo click pero no te dejes llevar por la oleada y piensa en la ley de la siembra y la cosecha. Para que una semilla dé frutos hay que dedicarle tiempo y requiere unas determinadas condiciones. Refuerza actitudes que te lleven a la constancia y deja atrás los atajos.

El esfuerzo que exige cada logro es muy placentero. Una vez que lo consigues te das cuenta que el camino con los sacrificios y obstáculos ha merecido la pena. Pero, cuidado porque durante ese trayecto tu mente te dirá que para qué tanto sacrificio y esfuerzo si no puedes con ello. Asique tu piensa en todo momento que si otros han podido, tú puedes, y si nadie ha podido, tú serás el primero.

Deja de posponer y ponte al lío, porque el tiempo lo es todo y no le damos la importancia que se merece.

 

¿Cómo hacer que la constancia forme parte de tu vida?

 

El primer paso es tener el pensamiento de que eres constante o por ende que vas a serlo. Debe permanecer en la mente con emoción y pasión para influenciar a la voluntad a realizar acciones.

El segundo paso es definir con claridad los objetivos y metas. Saber qué recursos vamos a utilizar y qué actividades vamos a realizar para darles objetividad. Es decir definir bien la estrategia, ¿qué meta quieres alcanzar u objetivos?¿cómo vas a hacerlo?¿Cuándo quieres obtener el resultado? y ¿dónde vas a realizar los esfuerzos?.

Un tercer paso de acción para planificar las actividades oportunas, y finalmente, evaluar con frecuencia los logros para hacer los cambios necesarios para seguir adelante con la estrategia.

Una vez que tengamos clara la idea de cómo vamos a conseguir ser constantes, vamos a ver también los errores que cometemos.

¿Por qué no logramos ser constantes?

Formar un hábito requiere repetir reiteradamente una acción a lo largo del tiempo. La necesidad de querer resultados inmediatos hace que olvidemos cómo ser constantes realmente. A su vez esta prisa de conseguir resultados lo antes posible nos lleva a auto imponernos fechas límites imposibles de lograr y como consecuencia, lo sentimos como un verdadero fracaso.

Pensamos que la motivación y la fuerza de voluntad son necesarias para ser constantes pero no es así. La motivación se relaciona con tus emociones y estados de ánimo

 

 

Es el momento de poner en práctica diferentes formas para llegar a ser constante. Se pueden adaptar a cualquier ámbito de la vida, estudios, meditar, comer sano, hacer deporte, etc. Voy a daros las claves y un ejemplo de cómo se haría.

  • Establecer una meta. Comenzar una meta corta y fácil de alcanzar incrementa inconscientemente grandes beneficios como tener más confianza y seguridad en sí mismos.

Ejemplo: aprender inglés con una aplicación con 5 minutos al día

  •  Utilizar un recordatorio diario. En este caso, implementar un hábito efectivo en tu rutina diaria. Es decir, acciones que todos los días realizas para estimular a la acción siguiente.

Ejemplo: Hacerlo después de un recordatorio efectivo como puede ser después de tomar un café en la mañana (una actividad que ya era un hábito).

  • Tener un registro por escrito y visual.  Escribir tus logros en un calendario o una agenda te incrementa la motivación y el sentir que llevas varios días siendo constante te hace más constante. 

Ejemplo: darte cuenta de no hacerlo implica tener más motivación para llevar a cabo una acción. Escribirlo y verlo permite darte cuenta y retomar el ejercicio diario cuando has dejado de hacerlo.

 

 

¡Gracias por leerme!