Gestionar emociones

Cómo gestionar las emociones: principales herramientas que funcionan

Aprender a gestionar emociones nos enseña a canalizar la tensión del día a día. Conseguimos entrar en un estado de armonía y hace que fluya la creatividad. Saber gestionarlas es útil para que la vida sea más satisfactoria y crezcan las oportunidades.

Técnicas de gestión de emociones hay muchas. La gestión emocional es un aprendizaje. A través de un enfoque multidisciplinar, nos enseña a establecer herramientas afines a nosotros o personalizadas. A cada uno le sirven unas y a otros otras para sus ansiedades y preocupaciones. 

Utilizar técnicas en el día a día ayuda a prevenir enfermedades como la depresión. Gestionar pensamientos negativos e insanos es sinónimo de bienestar y salud.

Veamos a continuación varias técnicas de gestión emocional que han demostrado ser eficaces. Es aconsejable probarlas todas y que elijas la que más beneficio te proporcione:

| 6 Técnicas para gestionar las emociones

  • Escribir un diario emocional. Registrar pensamientos negativos, alteraciones y cambios es óptimo para reconocer las propias emociones que sentimos. Es importante identificar las situaciones que generan reacciones tanto positivas como negativas, y así tener un control de porqué sentimos eso. Autoconocerse es clave para saber cómo nos afectan las emociones. Aprender a escuchar nuestro cuerpo es fundamental ya que cuenta con un registro de las emociones. Por tanto, es necesario poner nombre a los sentimientos y anotarlos. Reflexionar sobre las preocupaciones que tenemos en el momento que estemos calmados nos ayudará a buscar mejores soluciones.  Te propongo una manera de escribir tu diario:
  1. Haz un balance cada día 20 minutos antes de acostarte.
  2. Anota en una libreta las emociones que han ido surgiendo durante el día.
  3. Anota cómo te has sentido y cómo ha afectado cada emoción a tu comportamiento.
  • Ejercicios de respiración. A través de la meditación, encontrarás la calma mental con el control de la respiración y con la constancia de practicarlo de forma frecuente. Realizar meditaciones guiadas para evocar situaciones que te generan ansiedad, reconocer lo que sientes, aceptarlo y dejarlo fluir, te ayudará a convertir estas situaciones en positivas y sabrás que tenemos el poder de hacerlo. No verás resultado de manera inmediata, pero cuanto más lo practiques más lo notarás. La clave está en la paciencia.

 

La meditación es eficaz para regular los pensamientos intrusivos, reducir el estrés, mejorar la atención y canalizar la ansiedad del día a día.

 

  • Dirigir tu atención hacia otro lado. Seguro que muchas veces hacemos comparaciones absurdas con otras personas que minan nuestra autoestima. Fijamos nuestra atención en los logros de los demás. pensamos en  consecuencias de forma negativa y centrarnos en las malas noticias. Lo único que conseguimos es retroalimentar el miedo, estar en tensión y ver otra realidad. Una de las mejores técnicas para mirar hacia nuestro interior es el mindfulness. Pensar en el aquí y ahora, en el momento presente, y lograr apartar todos aquellos pensamientos dañinos. De este modo, conseguiremos tener una mejor relación con nosotros mismos y, por tanto, con el entorno.
  • Autocontrol. Es obvio que no siempre podemos controlar todo aunque hay situaciones que sí están a nuestro alcance. Con mayor autocontrol conseguiremos mayor satisfacción personal y evitaremos la impulsividad que tanto nos perjudica. Un ejercicio práctico sería pensar en un futuro cercano. ¡Si como lo oyes!. Gestionaremos las frustración y el miedo. A partir de ya, piensa en sentirte bien, más válido y seguro, y en las cosas que te gustaría que te pasaran. Reafirmarlo con logros del pasado y virtudes para acercarte más al objetivo.
  • La empatía. Consiste en ponerse en el lugar de otra persona de una forma abierta y fuera de nuestras creencias o valores para entender mejor las emociones de los demás. Es necesario practicar la escucha activa. Esto significa, escuchar en toda su totalidad, sin estar pendiente de lo que nosotros queramos decir. Esta habilidad es imprescindible para tener relaciones sociales más satisfactorias. Desenvolvernos de una forma adecuada hará que vayamos hacia la dirección que queramos con respecto a ayudar a una persona cercana o bien a conocerla o ponerte de acuerdo.

 

 

En los últimos años, la gestión emocional ha ido ganando terreno para los psicólogos por los beneficios que generan en las personas. Gestionar correctamente las emociones determina un mayor éxito tanto en el rendimiento laboral y académico como en la mejora de relaciones interpersonales. Como bien decía Daniel Goleman en su libro `La inteligencia emocional´ (1995), un control de ella permite tomar mejores decisiones, reducir estrés y ansiedad, tolerar mejor las situaciones negativas, aumentar la motivación, controlar los impulsos y trabajar en equipo y liderar. En definitiva, favorecer el bienestar psicológico.

 

 

 

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