El deseo sexual

El deseo sexual: qué es, cómo nos afecta y formas de mejorarlo

El deseo sexual es un impulso que hace que los individuos busquen el contacto e interactúen sexualmente. Viene arraigado por factores psicológicos e influyen de forma directa en los pensamientos. Raíces biológicas, sociales, culturales, entre otras, son circunstancias del deseo sexual. Por tanto es multifactorial y es producido por estimulaciones externas e internas.

Tanto el deseo sexual femenino como el masculino está asociado al género que según la rae española son:

“los atributos socialmente construidos, roles, actividades, responsabilidades y necesidades predominantemente relacionados con la pertenencia al sexo femenino o masculino en determinadas sociedades y comunidades en un momento dado».

El deseo sexual por ambos géneros tiene una gran diferenciación. Esto es debido a las motivaciones y actitudes sexuales y las expectativas que cada género tiene sobre sus roles. Las mujeres consolidan el deseo sexual mucho más tarde que los hombres, y a partir de los 35 este aumenta o disminuye. En cuanto a la excitación, las mujeres lo hacen a través del contexto y los hombres más por el contenido.

La disociación del sexo con respecto a las emociones se da más en el género masculino, sin embargo las mujeres tienen más conexión con esa parte.

No todo se puede generalizar porque hay mujeres con una libido alta y, por el contrario, hombres con bajo deseo sexual. Los aspectos sociales y culturales, pueden ser uno de los principales motivos.

Y, ¿qué le ocurre al cuerpo cuando siente deseo sexual?

| El cambio que ejerce el organismo

El deseo sexual se activa a través de estímulos visuales, la imaginación, la literatura erótico sexual. Es variado en las diferentes personas e incluso en la misma dependiendo del momento.

Una vez se activa el deseo sexual hay que satisfacerlo de alguna manera o bien con la masturbación o experimentando relaciones sexuales con otra persona.

El cuerpo comienza a cambiar según el deseo por el estímulo. Aumento de la frecuencia cardiaca, de presión arterial y piel enrojecida son respuestas del organismo en el momento que se produce deseo sexual.

Otras respuestas de excitación automática:

  • La mirada: es un potente estímulo sexual, cambia por la excitación y se vuelve mucho más deseada.
  • La esfera genital: erección de pezones tanto en hombres como en mujeres, erección del miembro masculino y segregación de líquido preseminal, aumento del tamaño de la vagina hasta en dos tercios de su tamaño inicial, lubricación e hinchazón de la vulva.
  • El orgasmo. Contracciones en las mujeres y eyaculación en el caso del hombre. 

El acto sexual es una actividad que no sólo mueve el sistema orgánico sino libera neurotransmisores del cerebro como la dopamina, oxitocina y endorfinas. Siempre que la actividad sexual sea positiva habría mayor sensación de placer, tranquilidad y bienestar, de lo contrario nada de esto se produciría.

| Formas de aumentar el deseo sexual

La rutina y monotonía, las preocupaciones diarias,  tensiones y problemas de pareja, el bajo estado de ánimo, el consumo de medicamentos, el estrés son algunos de los alicientes que pueden generar la disminución del deseo sexual.

Es fundamental explorar y probar nuevas prácticas sexuales para favorecer la sexualidad.

Mertxe Pasamontes, psicóloga, afirma que el pensamiento es clave a la hora de avivar el interés sexual. Hay que pensar más en el sexo de forma habitual.

Una vez que el problema se identifique, existen posibles soluciones para construir de nuevo el apetito sexual:

  • Consumir alimentos para favorecer el deseo. Las propiedades afrodisíacas del chocolate negro, las fresas, la miel, el vino tinto, entre otros, son productos que favorecen el aumento de deseo sexual.
  • La actividad física. Practicar habitualmente deporte mejora el bienestar en general. Produce la segregación de testosterona, estimula la circulación, mejores erecciones y aumenta los niveles de excitación. Uno de los ejercicios más correctos para lograr esta mejora sexual es el yoga. 
  • Controlar los niveles de estrés. Recurrir a ejercicios que relajen como la meditación, los masajes o ejercicios de respiración son recomendables para evitar la pérdida de deseo sexual.

En definitiva, existen muchas formas de poner solución a la pérdida de apetito sexual. Pero no todo funciona, por lo que es necesario encontrar aquel que nos sea útil y, por tanto, mejor se adapte a la situación. 

Si no encuentras ninguna actividad y la disminución del deseo sexual persiste no dudes en consultarnos, estaremos totalmente encantadas de ayudarte.

¡Gracias por leerme!

María Belmonte

Psicóloga en Tu Psicoterapia Madrid