Felizmente

La felicidad es la meta que casi todos los humanos deseamos. Siempre, cuando brindamos para despedir el año y dar la bienvenida al nuevo, entre las peticiones que hacemos está ser feliz. Y… ¿qué es la felicidad? Para mí es un estado pasajero de bienestar, en el que sientes que tienes parte de tus objetivos cumplidos y estás disfrutando de tu situación actual laboral, amorosa y social, aunque el nivel de satisfacción en estas tres áreas no tiene que ser igual. Hay épocas en las que estamos disfrutando muchísimo de nuestra relación de pareja o nuestra vida sexual y el trabajo no va tan bien, o viceversa, pero como en una de las áreas nos va fenomenal no notamos o no damos tanta importancia a la que nos va mal.

Las diferencias a la hora de disfrutar de su bienestar son muy grandes y no hay más que fijarse en personas que, a pesar de parecer que tienen todo para ser felices, no son capaces de tener un día en cometa1el que les inunde la satisfacción y otras que, aunque no tengan casi nada, sonríen sin cesar y tiran para adelante afrontando todas las dificultades que la vida nos propone constantemente. La razón existente para esta desigualdad a la hora de percibir la felicidad o bienestar es la diferencia a la hora de interpretar lo que ocurre en nuestra vida. Solemos pensar que las emociones vienen provocadas por las situaciones que se dan en nuestra vida, por lo que en el caso que nos falte el trabajo (no es raro en la actualidad) no podemos ser felices, porque el que no haya trabajo es motivo para estar triste. Igualmente, si nuestra relación de pareja, después de 20 años, se rompe tenemos que sentirnos fatal, no tener ojos para otros y casi sentir que ya no hay nada por lo que seguir viviendo. Por último, si sufrimos una enfermedad crónica no podemos sentirnos felices y debemos asumir que la vida no tiene sentido por el hecho de estar sufriendo esta situación. ¿Vosotros también pensáis así? Si la respuesta es sí, estaría genial que estuvierais atentas a la frase que viene a continuación y que es la base, el cimiento, de cada una de mis terapias: Como interpretamos las situaciones es la diferencia entre el bienestar y el malestar psicológico. Es más, según la interpretación que hagamos de la situación, nuestra emoción será positiva o negativa. Un ejemplo muy bueno para explicaros esta interacción entre situación-pensamiento-emoción es la película francesa Intocable, y es que uno de los protagonistas principales a pesar de vivir la misma situación durante toda la película, pasa de estar sumido casi en una depresión (trastorno en el que prevalecen las emociones negativas) a disfrutar de la vida y esto ocurre porque cambia su interpretación de esa situación, dejando de lado los pensamientos negativos y dando paso a los positivos.

¿Qué podemos hacer para ser más felices? Como ya hemos visto anteriormente la clave está en aprender a interpretar más adaptativamente las situaciones que vivimos y eso se puede hacer de muchas maneras, pero en este artículo voy a dar unas claves que os puedan ayudar, aunque si veis que no sois capaces de dar ese cambio lo mejor es que acudáis a un profesional de la psicología que os ayude en ese proceso.

Un ejercicio sencillo y útil para facilitar ese cambio es tener una libreta de pensamientos positivos. Comprad o aprovechad una de las muchísimas libretas que tendréis por casa para apuntar pensamientos positivos que habéis tenido o que podéis llegar a tener. Normalmente se suele destacar más lo negativo, por parecer que es su importancia es mayor, pero la realidad es que no es así. Pensar en positivo ayuda a sentirnos mejor psicológicamente, pero además está demostrado que los pensamientos positivos protegen contra problemas psicológicos como pueden ser la depresión o la ansiedad.

Otra importante e imprescindible clave es contar con una red familiar y social fuerte. En estacamino1 sociedad en la que vivimos es cada vez más frecuente dedicarle muchísimas horas al trabajo o a los estudios, dejando casi de lado nuestras relaciones sociales y familiares, a pesar de que está demostrado que disfrutar de la gente a la que queremos nos ayuda a ser más felices y protegernos de los pensamientos negativos. Está claro que aquí se encuentran las relaciones en las que los momentos de satisfacción son mayores que las discusiones y no aquellas en las que los gritos constantes forman parte de la comunicación. Por lo tanto, otro ejercicio será vivir situaciones en las que disfrutemos de nuestras personas queridas, siendo importante que revisemos las horas que les dedicamos para aumentarlas en el caso de que sean escasas.

Tener sentido del humor también nos ayuda a cambiar la forma de interpretar las situaciones y es que no nos debemos olvidar de la frase “Al mal tiempo buena cara”. Está claro que estamos viviendo una situación difícil a nivel económico y social, ya que la crisis por la que pasamos nos ha hecho tener que replantearnos los objetivos vitales que teníamos y acostumbrarnos a ser espectadores de una realidad que a veces se hace dura, pero sí hacemos uso de una herramienta como es el sentido del humor podemos disminuir nuestros pensamientos negativos. Para ello mujer1podemos incluir cada día en nuestra agenda un tiempo para visionar imágenes, vídeos o audios que nos hagan reír o, mejor aún, reunirnos con personas con las que sepamos que la risa está asegurada. Yo, cada vez que quiero darme un chute de sonrisas, salgo de mi casa y me voy a Espacio Theman, gabinete en el que realizo la mayor parte de mi actividad profesional, ya que sé que la diversión, el afecto y el buen rollo están garantizados.

Por último, estará cuidar de nosotros mismos. Esta clave la he dejado la última porque sé que, si habéis leído hasta aquí, es más fácil que la memoricéis y realicéis. Normalmente nos enseñan a cuidar de los demás, y en especial a las mujeres, pero casi nunca se nos dice que cuidemos de nosotros mismos tanto psicológica como físicamente, pero está claro que es la principal fuente de bienestar. Dedica cada día unos minutos a encontrarte contigo mismo, identificar cómo te encuentras, revisar que puedes hacer para estar mejor y, si puedes, darte un capricho por todo lo que haces diariamente.

Deseo que te haya gustado el artículo y si quieres aumentar tu bienestar y trabajar las áreas que te están impidiendo alcanzarlo ponte en contacto conmigo en info@blancadelamo.es y trabajaremos para ello.

Blanca de Lamo Guerras

Psicóloga y Terapeuta de Pareja

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