Qué es la disociación

¿Qué es la disociación y qué síntomas padecen quienes lo sufren?

La disociación, según la Sociedad Internacional para el Estudio del Trauma y la Disociación, es la desconexión o falta de conexión entre elementos que suelen estar asociados entre sí. Puede afectar a la conciencia, a la memoria, a la identidad o a la percepción.

Este fenómeno es común en aquellas personas que han sufrido algún tipo de trauma en la infancia. Pueden ser los abusos sexuales, físicos o emocionales. 

Pero, ¿por qué se produce la disociación?

La disociación no tiene porque ser patológica a no ser que cause gran malestar. Cuando se dan casos de violencia y castigo físico y de abusos sexuales durante la infancia, el niño utiliza este mecanismo para adaptarse o reducir el dolor emocional que siente o que está viviendo en ese preciso momento. Cuando el niño ya es adulto, y el peligro inicial ya no existe pero sigue desconectado de sus propias emociones y de la realidad, la disociación se convierte en patológica. Los expertos aseguran que hay varios factores que influyen como son los ambientales y los biológicos.

 

| Síntomas de la disociación

 

 

Los síntomas disociativos aparecen tras tener una desconexión ocurrida cuando se experimenta un trauma. Lo más probable es que no se den a la vez. Este mecanismo de defensa del inconsciente hace que la persona que lo sufre no sienta dolor emocional ante situaciones que generan estrés o conflictos. El problema se da cuando se mantiene en el tiempo y no sólo cuando ha experimentado la situación traumática.

 

Los síntomas disociativos se pueden  dividir en varios grupos:

 

  • La amnesia disociativa. Se trata de la incapacidad de recordar información personal relevante, sin que ésta se atribuya a un olvido diario, que nos puede ocurrir de vez en cuando. La diferencia está en el malestar que genera ya que afecta a no recordar acontecimientos importantes de nuestras vidas, sentirnos desorientados tras sufrir fugas disociativas o micro fugas, e incluso tener micro amnesias, es decir, olvidar haber participado en alguna discusión o el contenido mismo de la conversación.
  • La despersonalización. Este fenómeno ocurre cuando tienes la sensación de no sentirte conectado con tu propio cuerpo. Es decir, experiencias corporales, y el sentirte desconectado de tu mente, de tus emociones. Ejemplos de despersonalización pueden ser cuando una persona tiene la sensación de que alguna parte de su cuerpo le falta o incluso parece que el tamaño de alguna en concreto cambia. Tras mirarse en un espejo y no reconocerse a él mismo. 

Aunque a veces, cuando sentimos ansiedad, podemos tener síntomas leves de despersonalización. Se convierte en algo grave cuando no es algo puntual.

  • La desrealización. La persona que padece este fenómeno vive en un mundo irracional totalmente, lo describe de una forma distorsionada. Están desconectados con él. Además, la persona que lo sufre extraña o desconoce a amigos, familiares o incluso su propia casa.
  • La confusión y alteración de identidad. La confusión se da cuando la persona duda de quién es, cómo es realmente, qué quiere hacer o qué decisiones quiere tomar. Tiene un conflicto con su propia identidad. Hay casos que se dan en la adolescencia y cuando se tiene otros trastornos psicológicos. A su vez, la alteración tiene que ver con el comportamiento que muestra la persona. A veces parece que tiene distintas identidades. Puede creer tener diez años menos de los que tiene, o incluso se puede dar el caso que cambie su tono de voz o la expresión facial, o referirse a sí misma con distintos nombres.

En los casos en los que se produzcan síntomas es necesario un tratamiento psicológico cuyo objetivo sea integrar los diferentes elementos o partes que han quedado separadas o disociadas. Se hará a través de un abordaje terapéutico donde a través de unas pautas se abordará el trauma e integración de la personalidad,  se irá trabajando y consolidando  las partes que han quedado disociadas mediante recursos, y establecerán estrategias de autocuidado para que esa persona que lo sufre vuelva a adaptarse, tener confianza en sí misma y , en definitiva, sentirse bien.

 

 

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