los hábitos

¿Qué son los hábitos y cómo se forman según la ciencia?

Los hábitos constituyen una parte importante de nuestra vida. Todos los días realizamos actividades automáticas que se convierten en hábitos. ¿Pero cómo el cerebro convierte una nueva conducta en rutina?. Aunque ha sido un tema muy complicado de abordar, nuevos estudios nos dan las respuestas y nos ayudan a comprender mejor porqué no podemos dejar de realizar hábitos.

 

¿Qué es un hábito?

 

Los hábitos son los resultados de acciones que realizas con frecuencia de forma inconsciente. Se forman espontáneamente, seleccionando conductas beneficiosas para nosotros y que después integramos en nuestra rutina diaria.

Adoptamos así, conductas que volvemos rutinarias y que por tanto, parecen estar fuera de vigilancia como pueden ser acciones cotidianas, cepillarnos los dientes, vestirnos, etc. Son actos que no requieren de un gran esfuerzo, los automatizamos.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando aplicamos nuevas conductas?. Necesitamos más esfuerzo para llevarlas a cabo.

 

¿Cómo se forman los hábitos según la ciencia?

 

Cuando se crea un hábito  y lo repetimos en varias ocasiones las neuronas se conectan entre sí y forman una ruta. Por eso para tu cerebro es más fácil ejecutar una acción repetida que empezar una nueva porque ya tiene el camino hecho. Los hábitos tienen rasgos principales que comparten entre ellos aunque se encuentren en diferentes partes del espectro.

 Una vez que los hábitos se crean, tienden a estar tan arraigados que a veces hacemos cosas sin darnos cuenta o incluso cuando no queremos hacerlas. Este fenómeno es llamado recompensa contingente,  y marcará la conducta que tengamos ya que en ocasiones somos recompensados o, por el contrario, castigados.

Cuando realizamos acciones deliberadas que se convierten en hábitos se modifican diferentes circuitos cerebrales, se conectan la  neocorteza y el estriado, y dependerá de su nivel de intensidad si lo hacemos de forma automática o premeditada.

 

Para fijar un hábito es necesario pasar por tres pasos:

 

  1. Examinar una nueva conducta. Se conectan entre sí la corteza prefrontal, el estriado y el mesencéfalo, y aquí la dopamina asignará valor a las acciones. Para darnos cuenta de lo que funciona o no, se forman bucles de retroalimentación positiva que nos lo indicará.
  1. Formar un hábito. El bucle de retroalimentación que generan la corteza sensitivomotora y el estriado tras repetir una conducta forman un grupo estandarizado de actividad neural, que se almacenará en el estriado y que dependerá de una señal dopaminérgica procedente del mesencéfalo.
  • Grabaremos ese hábito. Aquí es donde la corteza infra límbica ayuda al estriado a fijar la unidad de actividad mucho más. Con ayuda de la dopamina quién controla y decide cuando se activa un hábito.

 

 

hábitos

 

Es posible que los hábitos al estar tan arraigados sean difíciles de eliminar pero no imposible. También es asombroso saber que aunque los hábitos parecen automáticos están siempre vigilados por una parte de la neocorteza para que la rutina se lleve a cabo y dará paso a la acción cuando las circunstancias sean las adecuadas.

¡Gracias por leerme!