La somatización

La Somatización: qué es y por qué las emociones afectan al cuerpo

Muchas veces nos preguntamos por qué se transforman los problemas psicológicos en síntomas que afectan a nuestro cuerpo. Pues bien, la somatización aparece como forma de comunicación desde el principio de nuestras vidas. Cuando somos bebés, al no dominar y saber verbalizar el lenguaje, expresamos el dolor, la alegría, el miedo o la angustia a través de nuestro cuerpo. Hasta que el lenguaje pone límites y enriquece el repertorio emocional básico.

En la edad adulta la salud mental y física van de la mano siempre. Las emociones negativas o los problemas emocionales procedentes de ansiedad, estrés o depresión generan enfermedades psicosomáticas y causan mucha preocupación y malestar en las personas.

Algunos de estos síntomas pueden ser problemas gastrointestinales, náuseas, gases, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento. Dificultades respiratorias, sensación de falta de aire o palpitaciones. Problemas sexuales, falta de apetito sexual,  o afecciones neurológicas como debilidad muscular, amnesia o convulsiones.

 

 ¿Qué es la somatización?

 

Por tanto, la somatización es un trastorno que se diagnostica en pacientes, que de forma crónica y persistente, muestran síntomas físicos pero que no se encuentra un origen físico.

Las emociones se expresan mediante síntomas físicos, tanto de forma consciente como inconsciente.

Estos trastornos afectan en la vida social, laboral o académica de la persona que lo padece.

Hay dos tipos de somatizaciones:

  • Agudas. Se da en personas con personalidad y nivel de adaptación normal que debido al estrés empieza a presentar síntomas somáticos.
  • Crónicas. Se da en personas con un nivel de adaptación insatisfactorio y con frecuentes problemas de personalidad. Presentan síntomas que les produce incapacidad de al menos seis meses.

La somatización está formada por un componente experimental, lo que vive la persona desde el sufrimiento. Otro cognitivo, la forma que tiene el individuo de interpretar dicha vivencia como una situación amenazante, y por último, conductual, es decir, la búsqueda del tratamiento adecuado para aliviar o curar los síntomas.

¿Cómo dejar de somatizar?

 

Unas personas somatizan más que otras dependiendo de si la persona experimenta situaciones negativas o preocupaciones frecuentes, si no es capaz de afrontar los hechos porque carece de los recursos necesarios o porque no  expresa sus emociones.

La clave es escuchar a nuestro cuerpo. Pararnos a pensar cómo nos sentimos, cómo nos afectan las situaciones que vivimos y por qué hemos llegado a sentirnos así. 

El cuerpo nos avisa si hay algún desequilibrio, así que presta atención y sigue estos consejos:

  • Aprender a reconocer las emociones negativas, y por ende, los pensamientos negativos para poder modificarlos. 
  • Evitar situaciones que te generan malestar y estrés te ayudará a no sentir ese malestar. Después habrá que valorar si es necesario hacer frente o no a dichas situaciones, dependiendo el nivel de intensidad o de si son situaciones que no aportan ningún beneficio o lo contrario.
  • Comienza a cambiar tu estilo de vida por cosas saludables como hacer deporte, estar en contacto con la naturaleza pues genera paz y salir con un círculo social sano.
  • Comparte tus preocupaciones con personas de confianza para poder sacarlas de dentro de tí y sentirte más aliviado.

¡Gracias por leerme!