El poder de las expectativas: Profecías autocumplidas

Desde antes de nacer nuestro entorno especula sobre cómo seremos: ¿será niño o niña?, ¿de qué color serán sus ojos?, ¿cómo será su personalidad?, ¿a qué se dedicará en el futuro? Este es el inicio de las llamadas profecías autocumplidas.

Después, a lo largo de toda la vida, estas expectativas se unen a las propias y van construyendo nuestro camino. Pero, ¿cuánto poder tiene esto sobre nuestras decisiones? En el presente artículo te contaré qué son las profecías autocumplidas, qué influencia tienen en nuestra vida y cómo podemos solventar sus efectos negativos.

¿Qué es una profecía autocumplida?

Llamamos profecías autocumplidas a aquellas expectativas que una persona deposita sobre otra o sobre sí misma y que, una vez emitidas, se convierten en la causa de que se hagan realidad.

Dichos pensamientos predictivos van modificando y moldeando nuestra conducta, provocando así su cumplimiento.Este proceso se denomina efecto Pigmalión e implica 3 eventos psicológicos: tener una expectativa sobre alguien, emitirla consciente o inconscientemente y que la conducta se modifique en pro de su cumplimiento.

Las expectativas pueden tener un efecto positivo o negativo en nuestras vidas. Por ejemplo, si pienso que “voy a fracasar”, el miedo facilitará que disminuya mi rendimiento y se cumpla la profecía. Además, interpretaré cualquier acontecimiento como una confirmación de fracaso, lo que provocará en mí actitudes que favorezcan su cumplimiento. Sin embargo, si confío en mí, es más probable que mi conducta se dirija hacia la consecución de los objetivos. El mismo efecto surge cuando los demás emiten señales de confianza o desconfianza hacia nosotros.

El poder del Efecto Pigmalión

Una de las investigaciones más importantes al respecto fue realizada por Rosenthal y Jacobson. En este trabajo se informó a un grupo de profesores de que a sus alumnos se les había realizado una prueba para evaluar sus capacidades intelectuales. Después, se les indicó quiénes eran los que habían tenido los mejores resultados, afirmando que tendrían un mayor rendimiento académico. La cuestión es que dicha prueba nunca se realizó. Sin embargo, los alumnos señalados al azar como “los mejores” tuvieron un mayor rendimiento.

¿Qué sucedió? Los profesores crearon altas expectativas en esos alumnos y actuaron a favor de que se cumplieran. Así el clima, la actitud y la predisposición a enseñarles era distinta y más especial, propiciando que se cumplieran las expectativas.

El Efecto Pigmalión se produce a través de actitudes, gestos y mensajes implícitos en nuestras palabras, por lo que es imprescindible creer de verdad en lo que decimos.

¿Qué podemos hacer?

¿Puedes pensar en situaciones en las que te hayas visto envuelto por el efecto Pigmalión y por tus propias profecías autocumplidas? Aprende a deshacerte de estos pensamientos negativos:

  1. Detecta los pensamientos: si te encuentras prediciendo un final negativo recuerda que nada está determinado, que podría salir bien y que tienes potencial para resolverlo.
  2. Cuida el lenguaje que usas alrededor de tus hijos: ellos son esponjas que absorben las creencias de los demás.
  3. Analiza las creencias que hay detrás de las profecías: por ejemplo, “soy incapaz” y cámbialas por otras más positivas y realistas.
  4. Busca experiencias en tu vida que te permitan comprobar lo contrario a tu profecía: siguiendo con el ejemplo, recuerda momentos de tu vida que demuestren tu capacidad.

¿Qué conseguiríamos con ello?

Librarnos a nosotros mismos y a los demás de las ataduras y pensamientos negativos que limitan el gran potencial que, como seres humanos, tenemos.

Beatriz Reguera Álvarez

Psicóloga en Tu Psicoterapia Madrid